La organización Haiku Yuawi Pueblos Originarios y Sitios Sagrados Wixaritari de Zacatecas exigió el 21 de octubre de 2026 a la Junta Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado de Zacatecas (JIAPAZ) y al colectivo Guardianes del Cerro del Padre entregar un juego de llaves del acceso a Makwipa, en la cima del Cerro del Padre, en la ciudad de Zacatecas, a días de la Fiesta del Tambor.
El reclamo se apoya en un convenio firmado en agosto de 2024 entre la JIAPAZ y Guardianes del Cerro del Padre para administrar el acceso y una toma de agua del cerro, según La Jornada, que lo publicó el 21 de octubre, y NTR Zacatecas, el 22. De acuerdo con la organización, ese acuerdo la dejó fuera de la administración y del suministro.
Makwipa es, para el INAH, un cerro de 2,500 metros al suroeste de la capital zacatecana, integrado a los cerros sagrados del entorno urbano, y se considera la Segunda Puerta de la ruta ceremonial hacia Wirikuta: ahí los jicareros inician sus ayunos rituales, según la ficha de Lugares de Memoria del instituto. El nombre proviene, agrega, de un movimiento específico del tambor en la Fiesta del Tambor (Tatei Neixa). El desencuentro con el colectivo tampoco es nuevo: en abril de 2026 la organización rechazó públicamente colaborar con Guardianes del Cerro del Padre y le atribuyó el uso indebido de su imagen, reportó La Jornada.
El pronunciamiento sostiene que el presidente de Haiku Yuawi acudió a la reunión donde se concretó el convenio y sólo se le pidió firmar un documento ya redactado, “sin que la asamblea wixárika fuera consultada”. Desde entonces, la comunidad solicita “de manera formal y pacífica, la entrega de un juego de llaves” para sus representantes. “El acceso a sus sitios sagrados es un derecho, no un privilegio”, plantea el documento, que cita la Constitución y el Plan de Justicia para el Pueblo Wixárika, Naayeri y Odam. La JIAPAZ, que dirige David García, no difundió una postura pública sobre la exigencia, y las coberturas consultadas tampoco incluyeron una versión del colectivo.
El siguiente paso está en manos de la JIAPAZ y de Guardianes del Cerro del Padre: entregar un juego de llaves a los representantes wixárikas antes de la ceremonia o mantener el control exclusivo del acceso. La organización también reportó obstáculos para rehabilitar su Xiriki, la casa ceremonial del sitio, y pidió a la sociedad zacatecana respaldar la exigencia.
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