El corazón humano produce nuevas células musculares después de un infarto, según un estudio publicado en la revista Circulation Research por investigadores de la Universidad de Sídney, el Instituto Baird y el Hospital Royal Prince Alfred de Australia. La investigación abre una vía terapéutica para la insuficiencia cardíaca.
El hallazgo contradice un principio que la cardiología sostuvo durante décadas: que el tejido destruido por un ataque cardíaco quedaba dañado de forma irreparable. El fenómeno ya se había observado en ratones, pero nunca se había confirmado en personas. La relevancia para México es directa. Con 207 mil 599 defunciones registradas entre enero y marzo de 2026, las enfermedades del corazón se mantuvieron como la primera causa de muerte en el país, de acuerdo con cifras preliminares del INEGI reportadas por La Jornada. Muchos pacientes que sobreviven a un infarto desarrollan insuficiencia cardíaca, una condición que hoy solo se cura con trasplante.
El equipo detectó un aumento de la mitosis, el mecanismo por el que las células se dividen y reproducen, en el músculo cardíaco de pacientes que sufrieron un infarto. El estudio es el primero en usar tejido cardíaco humano vivo obtenido durante cirugías de bypass, congelado en nitrógeno líquido para preservar las señales moleculares de la división celular. El doctor Robert Hume, autor principal, dijo que "nuestro trabajo muestra que el corazón produce nuevas células musculares". El profesor Sean Lal, autor sénior y cardiólogo especialista en insuficiencia cardíaca, afirmó que "la meta es usar este descubrimiento para generar nuevas células cardíacas que reviertan la insuficiencia cardíaca", según Investigación y Desarrollo. Los propios investigadores advierten que la respuesta natural no compensa el daño: un infarto llega a destruir hasta un tercio de los cardiomiocitos.
El siguiente paso es identificar cómo estimular ese proceso. El equipo ya localizó varias proteínas que en estudios con ratones se vincularon con la regeneración del corazón, y trabaja en terapias que amplíen la respuesta natural del músculo. En Australia, unas 144 mil personas viven con insuficiencia cardíaca y cada año se realizan alrededor de 115 trasplantes, según la Universidad de Sídney.
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