Un equipo de la Universidad de Yonsei, en Corea del Sur, desarrolló una cápsula flotante que mide la contaminación del agua y la desinfecta sin electricidad, baterías ni químicos. El estudio, publicado el 7 de junio de 2026 en la revista Nature Water, describe un dispositivo que funciona con la energía de las olas, el viento o el caminar de una persona.
La cápsula reúne tres funciones que normalmente exigen equipos separados: análisis, transmisión inalámbrica de datos y desinfección. Al agitarla durante tres segundos, un imán interno se mueve dentro de una bobina y genera electricidad por inducción electromagnética, suficiente para alimentar un sensor de sólidos disueltos totales y un módulo Bluetooth que envía la lectura a un teléfono. De acuerdo con el estudio, el prototipo fija en 250 miligramos por litro el umbral de sólidos disueltos: por debajo de esa marca considera que el agua es apta para desinfectarla. El reporte de Investigación y Desarrollo sitúa ese uso en zonas rurales sin red eléctrica estable, comunidades aisladas y emergencias tras un desastre natural, un escenario que también describe a buena parte del México rural.
Los ensayos se hicieron con agua de grifo, de río y de lago. En recipientes de un litro, el movimiento llevó a los microorganismos estudiados hasta niveles no detectables en 20 a 25 minutos. Con cuatro litros de agua de río y solo el oleaje de una brisa ligera, la desinfección se completó en 52 minutos. Los investigadores reportan una reducción de hasta 99.9999% de bacterias y virus, y el dispositivo mantuvo su desempeño durante 120 ciclos consecutivos, con una capacidad estimada de al menos 480 litros por cápsula y un costo de fabricación cercano a los 25 dólares. Los límites también están declarados: no elimina contaminantes químicos como arsénico, pesticidas o residuos industriales.
Por ahora es un prototipo de laboratorio y sus autores no lo plantean como sustituto de los sistemas convencionales de tratamiento de agua. El paso que sigue es la validación fuera del laboratorio, en las comunidades donde transportar un equipo completo de potabilización no es una opción.
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